La vida de Pi

Como pasa algunas veces, para mí fue primero la película y luego el libro. Llevo siguiendo a Ang Lee muchos años, es uno de mis directores favoritos por su capacidad de mantener su dirección sensible y sutil incluso en el marco de una producción mastodóntica. Tigre y dragón o Deseo, peligro están entre mis películas favoritas, así como La vida de Pi.

En La vida de Pi se unen algunas de las imágenes del océano más bellas que ha dado la historia del cine y la idea de la cómo la narrativa (fantástica, religiosa, autobiográfica…) nos es imprescindible para explicarnos y dar un sentido a lo que nos va pasando.

Premio Booker de 2002, el libro de Yann Martel fue muy bien adaptado. Una historia tan sencilla como profunda, que habla del espíritu, la supervivencia, el animal que somos, los acuerdos que tomamos con nosotros mismos y las funciones imprescindibles de toda ficción.

 

 

Sinopsis:

Pi Pattel es un joven que vive en Pondicherry, India, donde su padre es el propietario y encargado del zoológico de la ciudad. A los dieciséis años, su familia decide emigrar a Canadá y procurarse una vida mejor con la venta de los animales. Tras complejos trámites, los Pattel inician una travesía que se verá truncada por la tragedia: una terrible tormenta hace naufragar el barco en el que viajaban.

En el inmenso océano Pacífico, una solitaria barcaza de salvamento continúa flotando a la deriva con cinco tripulantes: Pi, una hiena, un orangután, una cebra herida y un enorme macho de tigre de Bengala. Con inteligencia, atrevimiento y, obviamente, miedo, Pi tendrá que echar mano del ingenio para mantenerse a salvo mientras los animales tratan de ocupar su puesto en la cadena alimentaria y, a la postre, tendrá que defender su liderazgo frente al único que, previsiblemente, quedará vivo.

Aprovechando su conocimiento casi enciclopédico de la fauna qua habitaba el zoológico, el joven intentará domar a la fiera, demostrar quién es el macho dominante y sobrevivir con este extraordinario compañero de viaje.

 

La vida de Pi es una de las historias que más influencia ha tenido sobre El club de las 50 palabras.