Ana María Matute

Del libro “Los años 50” (Juan Soto Viñolo, La esfera de los libros, 2009) destaca la presencia en España de Ana Mª Matute como escritora con verdadera presencia y personalidad:

“El Café Gijón era en los 50 un vivero de escritores, consagrados y por consagrar, en una España convaleciente con ganas de resucitar. La generación de intelectuales anterior a la guerra civil y los nuevos escritores sentían la necesidad vital , moral y espiritual de recuperarse a través de la literatura. (…).

Entre los asiduos del café literario estaba Ana María Matute (Barcelona, 1926), de la generación de los niños asombrados, la más premiada de las escritoras españolas. El talento creativo, la imaginación de Ana María, que fue niña tímida con lengua de trapo, se vio distinguido en 1953 con el Premio Café Gijón por su obra Fiesta al Noroeste. La década fue fructífera y en 1954 obtuvo el Premio Planeta con Pequeño teatro, en 1955 publicó En esta tierra y en 1958 el Premio de la Crítica y el Nacional de Literatura con Los hijos muertos.

 

 

Un año después, en 1959, gana el Nadal con Primera memoria, la que para muchos es su mejor novela. A ello quizá no es ajeno el argumento: una historia de amor entre dos adolescentes en un mundo de poesía y misterio localizado en una aldea mallorquina durante los primeros meses de la guerra civil”. 

El faro de Cabo de Palos

Según Plinio el Viejo y Avieno, el faro de Cabo de Palos (Cartagena, Murcia) está construido sobre un promontorio donde había un templo cartaginés dedicado al dios Baal Hammón, que los romanos identificaron con el dios Saturno.

 

 

El culto del fuego sagrado en el templo de Baal Hammon tuvo, probablemente, la doble función de templo y de faro de la antigüedad, antes de que el faro se construyera y se le dotara de luz artificial. Este es un punto complicado del litoral murciano debido a la presencia de las Islas Hormigas, ya que algunas de ellas corren bajo el mar y han provocado no pocos naufragios, lo que hace las delicias de los buceadores que acuden de todas partes de España para rastrear los barcos hundidos. A veces se encuentran ánforas y otros objetos de época romana, durante la cual Cartagena era un puerto muy activo.

En su versión romana, Saturno, se le considera el dios del tiempo humano y se le representa como un anciano con barba blanca y una hoz en la mano.


En su versión griega, el titán Crono, también se le representa con una hoz, con la que corta y mutila al cielo (Urano), convirtiéndose así en el creador por antonomasia.

Los griegos tenían personajes diferentes para el dios del tiempo humano (Crono) y el dios del tiempo general (Chronos). En El Club de las cincuenta palabras David buscará la mejor manera de conciliar ambos. Aquí, el faro en los años 60.

 

La vida de Pi

Como pasa algunas veces, para mí fue primero la película y luego el libro. Llevo siguiendo a Ang Lee muchos años, es uno de mis directores favoritos por su capacidad de mantener su dirección sensible y sutil incluso en el marco de una producción mastodóntica. Tigre y dragón o Deseo, peligro están entre mis películas favoritas, así como La vida de Pi.

En La vida de Pi se unen algunas de las imágenes del océano más bellas que ha dado la historia del cine y la idea de la cómo la narrativa (fantástica, religiosa, autobiográfica…) nos es imprescindible para explicarnos y dar un sentido a lo que nos va pasando.

Premio Booker de 2002, el libro de Yann Martel fue muy bien adaptado. Una historia tan sencilla como profunda, que habla del espíritu, la supervivencia, el animal que somos, los acuerdos que tomamos con nosotros mismos y las funciones imprescindibles de toda ficción.

 

 

Sinopsis:

Pi Pattel es un joven que vive en Pondicherry, India, donde su padre es el propietario y encargado del zoológico de la ciudad. A los dieciséis años, su familia decide emigrar a Canadá y procurarse una vida mejor con la venta de los animales. Tras complejos trámites, los Pattel inician una travesía que se verá truncada por la tragedia: una terrible tormenta hace naufragar el barco en el que viajaban.

En el inmenso océano Pacífico, una solitaria barcaza de salvamento continúa flotando a la deriva con cinco tripulantes: Pi, una hiena, un orangután, una cebra herida y un enorme macho de tigre de Bengala. Con inteligencia, atrevimiento y, obviamente, miedo, Pi tendrá que echar mano del ingenio para mantenerse a salvo mientras los animales tratan de ocupar su puesto en la cadena alimentaria y, a la postre, tendrá que defender su liderazgo frente al único que, previsiblemente, quedará vivo.

Aprovechando su conocimiento casi enciclopédico de la fauna qua habitaba el zoológico, el joven intentará domar a la fiera, demostrar quién es el macho dominante y sobrevivir con este extraordinario compañero de viaje.

 

La vida de Pi es una de las historias que más influencia ha tenido sobre El club de las 50 palabras.

El cine NIC

Uno de los juguetes más curiosos es el antecesor del SuperCineExin, un proyector accionado con manubrio llamado Cine NIC y fabricado por los hermanos Nicolau (Barcelona).

Los dibujos son rudimentarios, tanto como la narración, y están impresos sobre rollitos muy pequeños de papel fino de cebolla.

Las películas eran protagonizadas por iconos pop americanos como el Gato Félix o Betty Boop y clásicos como La Cenicienta y el león triste:

 

 

 

Fue creado en 1931, siguiendo los principios de la linterna mágica y continuó hasta 1974.

Lo mejor es que sobre el papel vegetal uno podía dibujar y crear sus propias películas de dibujos animados.