Blog Carmen en su tinta

Todo es posible, realidad y fantasía se unen en El Club de las 50 palabras de Ana B. Nieto para que el lector disfrute de una deliciosa historia con un gran mensaje de trasfondo: transformar la realidad según nuestra necesidad. ¿Memoria y pasado son conceptos distintos?

Por Carmen en su tinta. Reseña original aquí

Lectores, no confundamos memoria y pasado. No son lo mismo, «la memoria es lo que cuenta. Lo que no es importante es el pasado».Y con esta aclaración nos adentramos en en la historia y en El diario de abordo de la vida de David, nuestro protagonista. Diario donde recopila sus vivencias de la infancia, un hombre adulto que recuerda, un hombre que elabora su pasado, reconstruido, ficticio. Un pasado que el creo para soportar una realidad que era difícil afrontar.


Ante un hecho difícil de asumir el pequeño David haciendo gala de su gran imaginación y de su fortaleza transforma su realidad, una realidad ficticia con la que consigue no hundirse, no conformarse y estar con quien más ama, su madre. Esta realidad ficticia le llevará a afrontar retos que nadie había superado a su edad. David crece, David ama, David nunca se rinde y David adulto siempre llevará dentro al niño soñador. 

¿Tenía la certeza David de lo que realmente había ocurrido? La historia nos demuestra que eso es lo de menos. Lo importante para él era permanecer junto a quien más quería y lo consiguió. Y yo ahora os pregunto, ¿quién de nosotros no ha transformado la realidad en alguna época de nuestras vidas para seguir adelante, para no hundirnos? 

Otro aspecto a destacar en la historia son los sueños de libertad de un grupo de mujeres que se protegen las unas a las otras contra la represión de la dictadura, el Club de las Cincuenta Palabras. Mujeres cultas que destacan en diversas ramas del arte y que en plena época del franquismo, año 1953, llegan a ser consideradas hasta brujas.

«Las cincuenta somos hermanas, a través del tiempo y pase lo que pase. La carne cede, el espíritu pervive. La sangre nos llama, pero también las aguas. La edad nos llama, pero seguimos jóvenes. La muerte nos llama, pero aún seguimos vivas. Podemos elegir y ese es nuestro bien más preciado».

Personajes entrañables, David, Alice, Emilia, Eleni, Javier... personajes que aman y buscan la libertad. Todos traspasaron mi corazón y con todos me emocione.

Realidad y fantasía se mezclan en la novela bajo distintos puntos de vista con un lenguaje sencillo y muy lírico.

Necesitaba esta historia, esta lección de vida y os aseguro que la novela es un gran regalo que nos hace la escritora para surcar nuestros océanos con emoción y valor. Por ello os recomiendo leer la novela, una lectura mágica, deliciosa, con criaturas mitológicas y con criaturas reales que nos dejarán con ganas de más, de mucho más.